11 diciembre 2005

La negra y la rosa


La negra va dormida, con una rosa blanca en la mano.

- La rosa y el sueño apartan, en una superposición mágica, todo el triste atavío de la muchacha: las medias rosas caladas, la blusa verde y trasparente, el sombrero de paja de oro con amapolas moradas. -Indefensa con el sueño, se sonríe, la rosa blanca en la mano negra.

¡Cómo la lleva! Parece que va soñando con llevarla bien. Inconsciente, la cuida -con la seguridad de una sonámbula- y es su delicadeza como si esta mañana la hubiera dado ella a luz, como si ella se sintiera, en sueños, madre del alma de una rosa blanca. - A veces, se le rinde sobre el pecho, o sobre un hombro, la pobre cabeza de humo rizado, que irisa el sol cual si fuese de oro, pero la mano en que tiene la rosa mantiene su honor, abanderada de la primavera.-

Una realidad invisible anda por todo el subterráneo, cuyo estrepitoso negror rechinante, sucio y cálido, apenas se siente. Todos han dejado sus periódicos, sus gomas y sus gritos; están absortos, como en una pesadilla de cansancio y de tristeza, en esta rosa blanca que la negra exalta y que es como la conciencia del subterráneo. Y la rosa emana, en el silencio atento, una delicada esencia y eleva como una bella presencia inmaterial que se va adueñando de todo, hasta que el hierro, el carbón, los periódicos, todo, huele un punto a rosa blanca, a primavera, a eternidad.

Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta reciencasado, 1916.

Esta es la bellísima prosa LXXXIX del libro que revolucionó la poesía española. Hay un antes y un después de esta obra. Supuso la ruptura completa con el Modernismo anterior. JRJ lo consideró siempre como su mejor libro. Su poesía, en permanente evolución, deja atrás lo anecdótico para dar paso a la concentración conceptual y emotiva. Inició la llamada "etapa intelectual" del poeta que revelaba un acercamiento a la realidad profunda de las cosas y no sólo a sus apariencias. Este libro influyó decisivamente en la nueva generación poética, la de 1927, y en el conjunto de las vanguardias artísticas por sus técnicas y concepción estética.

En este poema partimos de una imagen de una mujer humilde vestida vulgarmente en una atmósfera de fealdad en el metro de Nueva York. La mirada del poeta parece en un principio puramente estética. Es como si estableciera una distancia con lo que contempla. Luego, absorto, surge la emoción, la poesía, mediante el intelecto porque el poeta ahonda en lo que ve. Trata de ser exacto y refleja lo que ve pero también lo que siente, y hasta lo que no ve e imagina o adivina.

La conjunción de los dos elementos, la rosa blanca y la negra llevan la escena al terreno poético y todo es dominado por una "bella presencia inmaterial". La fealdad del subterráneo es trasmutada en delicadeza, belleza pura... y el olor de la rosa hace que huela todo a primavera, a eternidad. Nosotros, lectores y espectadores de la escena, asistimos al surgimiento de la imagen poética y del sentimiento que no se basa en lo anecdótico sino en lo esencial de la situación. Juan Ramón quiere apresar la belleza con la inteligencia, hacerla suya, abolir el tiempo, poseer el propio ser, acercarse a la eternidad. Pocas veces una ambición poética ha sido tan alta como la de Juan Ramón Jiménez.

Este poema en prosa fue incluido en Verso y prosa para niños, y de ahí los dos trozos en cursiva.

8 comentarios:

Rodolfo N dijo...

Excelente.Debe ser muy bueno ser alumno tuyo. Para entender la profundidad de algunos monstruos de la literatura, es necesario muchas veces, una mano amiga que ayude a comprender y paladear su mensaje.No siempre se encuentra esa mano.Saludos (y como dicen por aquí los Profesores: sigue así!).

fmop dijo...

Collige, virgo, rosas. (Ausonuio)

simalme dijo...

Mis flores favoritas, las rosas blancas, que huelen a primavera, a eternidad...

la innombrable dijo...

¡Cuánto se puede transmitir con las palabras!
Unir lo que se ve, lo que se percibe y, además, hacerlo inteligentemente es cosa de muy pocos.
Salud!

juanpoz dijo...

Me llega al alma la elección de ese texto de JRJ, porque también ha sido una elección mía a lo largo de muchos años de aproximar a los alumnos a las virtudes de los textos poéticos. JRJ es una mina textual inagotable. Del mismo libro del que has sacado esta prosa poética excelente, Diario de Poeta y Mar, el antiguo Diario de un poeta recién casado, siempre recuerdo un poema de un solo verso que lo retrata a él a la perfección en la plenitud de su imperfección: "¡Cuánto me cuesta llegar contigo a mí!" Y Zenobia siguió casada con él hasta su muerte... ¡Admirable!

simalme dijo...

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto;

catorce versos dicen que es soneto:

burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto;

mas si me veo en el primer terceto

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando
y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.

(Dicho y hecho, jeje)

Esther dijo...

¡Cuánta belleza, Joselu! ¿Será que solo desde la madurez podemos paladear la esencia de estos versos?

Anónimo dijo...

o yo o nlibro que se llama Lectura en Voz Alta de Juan Jóse Arreola donde viene ese poema de este poeta (: & tengo que hacer un comentario muy pero muy extenso sobre este poema...relamente esta muy lindo....